El Regalo de Cuaresma— 

Nuestra Relación de Amigo del Alma con Cristo

Por Dcn. George Trosclair, Febrero 2012 

      Empezamos otra vez esta temporada Sagrada de Cuaresma. Como siempre, sufrimos para darnos cuenta del regalo y alegría que esta época puede ser para nuestra vida espiritual; la alegría de una relación de “amigo del alma” con nuestro Jesús. Un llamado por la vía de la gracia de cuaresma para tener una profunda intimidad con nuestro Amado Crucificado. 

      El miércoles de ceniza nos ofrece el reto de las CENIZAS. No olvides que polvo eres y en polvo te convertirás. Adán del barro, Eva de la costilla de barro. Creados a imagen y semejanza de el Dios del amor. Segundo reto— aléjate del pecado y se fiel al Evangelio, la Buena nueva de que Jesús Cristo es el Señor.

      Si, nuestro Amigo del Alma es el Cristo, el ungido de esta Temporada de Cuaresma. 

      ¿Pero por qué cenizas, polvo y tierra? Pues porque, en esencia, la raíz de la palabra cenizas es humus (tierra). Humus es también la palabra griega humildad. Como el mito del Ave Fénix, somos llamados a ser purificados a una nueva existencia. A una vida de Amor eterno a Jesús el Cristo.

      El Espíritu lleva a nuestro Jesús al desierto de nuestra vida; el desierto de las aflicciones satánicas y demoniacas de la avaricia, lujuria, poder. También, el desierto de la ayuda Angelical. La ayuda y constante sobreprotección de nuestro querido Espíritu Santo.

      Como María, la Madre de nuestro camino de Cuaresma, damos vida a algo nuevo. Un nacimiento lleno del Espíritu del Mayor Mandamiento—amaras a Dios con todo tu ser y a tu prójimo como a ti mismo; la verdadera esencia de la Buena Nueva de nuestro Jesús Crucificado.

      El capullo de la Cuaresma nos ofrece la crisálida del amor y la vida Resucitadas.

      El humus nuestro viaje de Emmaus a la Cuaresma nos desafía con tres regalos. Mas el máximo regalo de nuestro Amado Crucificado/Resucitado, Jesús.

      ¿Cuales son los tres grandes regalos? Los regalos del SILENCIO, ENTREGA, SENCILLEZ. De esta manera, la Cuaresma se convierte en un aprendizaje con nuestro Jesús.  Culminando en el Sagrado Triduo Pascual = Jueves Eucarístico de Lavado de los Pies. La Historia de Amor del Viernes Santo de Padre—perdónalos, porque no saben lo que hacen. Terminando con, “Si, Abba”—Si, en tus manos encomiendo Mi Espíritu.  Sábado Silencioso, el silencio de un tabernáculo vacío retumba a través del universo.

      El Gran Final de la Cuaresma y del Triduo Pascual es el Domingo de Resurrección. ¡¡¡Si la tumba está vacía!!! ¿Así que porque buscar al que está Vivo entre las cosas muertas del universo?

      El capullo para este Sagrado Camino de Cuaresma nos lleva a la crisálida para nacer a la alegría de la PERPETUA HUMILDAD!!!

      Así que porque no mover la piedra?

Ofrecida Humildemente,

Dcono George

Cuaresma/2012

PERPETUA HUMILDAD

     Muchos son los que han escogido la muerte, pero ¿cuántos de ellos en verdad tienen el valor para renacer?

     ¿Cuantos tienen el valor para experimentar la resurrección a una vida totalmente nueva en lugar de simplemente conformarse con alguna modificación a su antigua manera de vivir? 

     Sin un renacer tan doloroso, una nueva libertad se convierte solo en otra prisión–una nueva jaula tal vez más cómoda para protegerles del aplastante temor de la realidad.

     Para ver el mundo tal cual es–saturado de lo sagrado, es tanto maravilloso como aterrador.

     Si deseas ser libre, tienes que aprender a vivir en el límite, al borde de la vida. Morir a tu deseo de seguridad, a tu hambre de constantes consuelos . . . vivir al límite. Como alcohólicos recuperados, nunca des por sentada tu libertad. Cada día, como ellos, practica las lecciones de escape que has aprendido.

     La señal de aquellos que han escapado, de aquellos que son verdaderamente libres, es que viven en PERPETUA HUMILDAD.

Parafraseado del libro Sundancer de Ed Hays.



“Porque tuve hambre y ustedes me dieron de comer, tuve sed y ustedes me dieron de beber.  Fui forastero y ustedes me recibieron en su casa.  Anduve desnudo y me vistieron; enfermo y fueron a visitarme; encarcelado y me fueron a ver.”   Mateo 25:35-36