Una Experiencia de Vida:
Luis García, de 20 años de edad, inició su discernimiento hacia
la vocación sacerdotal después de atender la Misión
POP- 2009 en Guatemala.
(Nota: El testimonio siguiente es de
Luis García, quien atendió por primera vez la misión de
POP en Guatemala el verano pasado y tuvo una experiencia
de cambio de vida. Después de haber sido llenado por el Espíritu
Santo y haber dado el paso al haber escuchado la voz de Dios
este ultimo año, está en proceso de considerar la vocación
sacerdotal. Aquí se escribe en las palabras de inspiración y de
esperanza de Luis, para así, iniciar su jornada.)
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“No sigan la corriente del mundo en que vivimos, sino más bien
transfórmense a partir de una renovación interior.
Así sabrán distinguir”
(Romanos 12:2)
Por Luis García, feligrés de POP, Julio 2010

Un renovado Luis ha regresado a Houston en Julio 2009 después de la misión en Guatemala, Y mis padres han comenzado a notarlo.
Algo que quiero decir, es que no estaba preparado para ser
lanzado de nuevo a esta sociedad ruidosa donde me es difícil
experimentar a Dios y sentir su presencia. Deseaba y oraba a
Dios para que El me utilice como instrumento de paz, en ese
momento cuando aún estaba lleno de su Espíritu.
Regresé al trabajo y a la escuela, y me ha sido extremadamente difícil sentir Su presencia. Además estoy muy inseguro acerca de quién soy y cuál es mi lugar en el mundo.
Rogué para que Dios me enviara una señal. Poco después, participé en un retiro recomendado por mi mejor amigo, Andrés, quien me enseño “Teología del Cuerpo”, del Papa Juan Pablo II. Lo vi como una oportunidad de experimentar a mi Dios de nueva cuenta. En ese retiro, no solamente sentí la presencia de Dios en su Eucaristía, sino que mis oraciones fueron respondidas.
Muchos han descrito como trabaja Dios en formas misteriosas y que El escucha, en ese momento sentía cómo trataba de decirme algo.
Después del retiro, dialogué con mis abuelos después de misa y aprendí una lección muy importante: Hemos sido creados por amor, para amar y ser amados por nuestro Rey.
Aun recuerdo esto cada vez que veo un problema de adolecentes en la calle o cuando me siento inseguro.
Durante mi estancia en Guatemala, los misioneros me preguntaban si consideraba la opción de ser sacerdote; les dije que no estaba seguro, estaba experimentando a Jesucristo por primera vez. Después de ello, inicié mi discernimiento si quería o no ser sacerdote. Recuerdo a uno de los niños de Guatemala que quería ser sacerdote y veía una gran necesidad por ellos.
Sé que quiero servir a Dios, pero no tengo idea que me llevó hasta esta situación – considerar la opción vocacional del sacerdocio.
Nunca me imaginé el meditar sobre esta decisión, y mucho menos discernir sobre mi vocación. Cuando mencione esto a mi mejor amigo, Andrés, pensó que estaba bromeando. Cuando visité a mi sacerdote, el Padre Alfonso, me ayudó a iniciar mi jornada. También leí la vida de San Juan, su rol y como fue introducido al sacerdocio a pesar de limitaciones intelectuales, pero con un amor profundo, sorprendente y abrumador hacia Dios.
He aprendido que nadie es perfecto y que Dios no llama solo a los preparados, sino a los que están preparados para ser llamados.
Creo que el ingresar al seminario me dará un afecto profundo por la Iglesia y sus enseñanzas; un tiempo para discernir sobre el sacerdocio, y crecer en sabiduría y fe.
Sabia que quería continuar lo que hice en Guatemala, así que he llevado a mi hermanito a su Primera Comunión y doy clases de formación de fe para quinto grado. Mi tiempo con ellos ha sido increíble y me veo como estos niños, rebelde y con gran necesidad de amor.
Dios solo quiere nuestra felicidad completa y todo lo que tengo que hacer es dejar que El obre en mi interior. No tengo que descifrar nada, porque El tiene un plan para cada uno de nosotros y tengo que confiar en El.
Si entro en el seminario de seguro es mi llamado, Yo no estaría
haciendo un favor a Dios, El me lo estaría haciendo a mí.
¡Jesús, confío en ti!
“Porque tuve hambre y ustedes me dieron de comer, tuve sed y ustedes me dieron de beber. Fui forastero y ustedes me recibieron en su casa. Anduve desnudo y me vistieron; enfermo y fueron a visitarme; encarcelado y me fueron a ver.” Mateo 25:35-36


